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Historias desobedientes y con faltas de ortografía
2017-12-13



Somos una voz nueva y extraña


Bibiana Reibaldi


“Llevó tan sólo un momento darnos cuenta de que ese grupo no representa la posición de todos los hijos de genocidas”

Somos una voz nueva y extraña, en el escenario de los DDHH, y los crímenes de lesa humanidad.

No representamos la voz de todos los hijos.

Somos, sólo y nada menos, la voz de quienes, afrontando una paradoja profundamente dolorosa, la que nos vincula filialmente con los autores del HORROR, rompemos nuestras más inenarrables vergüenzas, complejas contradicciones, sin odios, pero con fuerte firmeza ética.

En ella nos sostenemos, al repudiar el accionar de nuestros padres, familiares.

Más paradojal es ésta posición, cuando hablamos de afecto.

Insisto, es éste último, el que un sentido más contundente y fuerza al repudio. Le da un marco de mayor compromiso, más genuino! Y en el medio…. el costo de heridas abiertas, a veces, algo cicatrizadas, otras.

Herederxs de una historia con la que no elegimos nacer, pero sí elegimos qué hacer con ella.

Los hijos eligen a sus padres? No lo sé… pero la historia que nos tocó cargar, esa seguro NO la elegimos.

Y de adultas, decidimos transformarla, construir y aportar a la M, V y J

Cómo?

Rompiendoo!!

Con la opinión común

Con los mandatos de silencio

Con las vergüenzas lascerantes

Con las culpas ajenas

JUNTÁNDONOS

Somos una voz extraña, además de nueva, tan compleja como la difícil realidad que intentamos transformar.
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2017-12-12



Acción y reacción


Laura Va


En física siempre me dijeron que a la acción le sigue una reacción. Es un principio de esta disciplina ineludible…y cual ha sido la reacción de la aparición de HD en el ambiente de los DDHH, en la sociedad toda, en el grupo de Desobedientes, en mi propia vida? Bueno como esto no es física la respuesta no tiene formula ni secuencia de alguna receta lógica, sino que tiene tantas variantes como personas, organismos y situaciones hay en este tema, en esta sociedad y hasta en mi propia vida.

Si hay algo que aprendí es que por mas camino recorrido que tengas…nunca se sabe nada, todo cambia, se modifica, muta, varia y la vida es una constante escuela de aprendizaje a la que no podes faltar ni retrasarte porque repetís!! (con todo lo que ellos significa para el Psicoanálisis no?), a esta altura, solo tengo unas pocas certezas que me acompañan y que sé que cuanto mas elasticidad tengas para el cambio, mas probables serán tus chances de superar trances, sobrellevar mutaciones y duelar perdidas.

A la mayoría de nosotros, los Desobedientes, nos une un recorrido doloroso, difícil de digerir y admitir que es la filiación con personas con capacidad de secuestrar, torturar a otro mortal, violarlo, vejarlo, apropiarse de sus hijos arrancándoselos a sus madres recién nacidos para después asesinarlas quizás piadosamente con un tiro en la nuca o sino tirándolos vivos de un avión al río desapareciendo así “el cuerpo del delito”.

Les comento lectores que esto no es algo que te dé muchos amigos que digamos, ni que te de orgullo, ni admiración, ganas de anda por la vida mostrándonos felices y despreocupados, no si sos una persona con ética y sensibilidad frente al sufrimiento del otro.

Cuando los Desobedientes aparecieron, hubo varias reacciones… primero la nuestra propia!!! el asombro de saber que no estábamos solos, sisi, la mayoría de nosotros creíamos que como nos rodeaba una familia negadora o hasta opositora a nuestros sentires, estábamos seguros que éramos como lobos esteparios, solitarios e aislados (por lo menos yo!) La otra reacción fue la emoción de encontrarnos! Siiiii!!! Fue como cuando sos chico y te encontrás una moneda que justo te alcanza para comprarte ese chicle que no te dejan comer. Después surgió la ansiedad, no alcanzaban los Chat, los wahassap, las llamadas, los nombres, mirar el perfil de Face… no!, nos teníamos que palpar, para ver que era real, cierto, teníamos que fundirnos en ese abrazo de hermandad descubierta, en ese “otro” que era igual, esa logia de la misma desgracia, el mismo dolor, del que te podía entender, comprender, sostener, consolar. Y así desde ese hallazgo empezó la construcción colectiva…hubo desencuentros, si… hubo enemistades, si… si!, somos humanos y los desencuentros no nos son excepcionales, pero bueno! esto sucede en las mejores familias! y algunos pocos tomaron otros caminos de vuelta solitarios…sería conveniente no mencionar este hecho, pero la idea no es mostrarnos como héroes del comics, porque no sería sincero y honesto; todo recorrido (como dije antes) tiene aprendizajes, a veces por inexperiencia otras por nuestros “carajos” (como dice Lorna!) esos que todavía tenemos pegados nos lleva a estos trances inútiles , pero estamos convencidos se irán puliendo con el recorrido, la buena voluntad y el amor (que seguro nos sana!) Pero bueno acá estamos! Organizando, armando, trabajando en un Proyecto colectivo que para algunos de nosotros es de vida, es debido, es necesario para sentirnos dignos y éticos (porque no hicimos nada y no queremos ser cómplices por omisión!)

Después… hay un abanico de organismos que prudentemente observan a la distancia (muy apropiado! Yo haría lo mismo!) seguramente para ver “que onda”, para ver para donde se dispara esto, que son estos nuevos actores que aparecieron justo ahora ? Mmm sospechos por ahí, justo con un gobierno negacionista y combativo con los DDHH históricos que quiere implantar viejas ideas ya superadas por los centenares de juicios e investigaciones hechas al respecto y que esta poniendo en peligros hasta el estado democrático y la Republica misma. Pero bueno, es entendible!, pero como nosotros no aparecimos para que nos palmeen la espalda y nos felicite nadie en especial, seguimos trabajando en nuestra especificidad y sacamos una modificatoria de la Ley Procesal Penal para poder denunciar y testificar no en contra de nuestros padres y familiares, sino a favor de la verdad, la memoria y la justicia, abogamos por el respeto a la vida! Igualmente muchos de estos Organismos nos han mostrado su simpatía.

Por otro lado esta el sospechoso silencio de los opositores, los que tiene nuestro mismo origen y especificidad y lo niegan, ellos apoyan y sostiene las aberraciones que hicieron sus progenitores, porque señores! Que les quede por sabido!! Acá no hay medias tintas o apoyas el genocidio o lo repudias!! O aceptas este difícil papel o lo negas, o te opones o te convertís en cómplice. Estos ya fueron las voces que se escucharon hasta ahora en el escenario social y político…ahora estamos nosotros!!!!, que como dijo un afamado Juez “somos la peor derrota de los genocidas”

También tenemos a la gente común…al pueblo “vox populi vox deus” ellos que en cada marcha nos abrazan, nos aplauden, nos besan espontáneamente y nos alientan para seguir.

Bueno por último esta la reacción en mi vida… fue un alivio encontrarlos compañeros! ese abrazo me lo llevare en el alma hasta que muera! Esos nombre, Analía, Lili, Lorna, Bibi, Euge, Eli, Jime, Pablito, Mariela, Yuli, y tantos otros, que bueno, están siempre y son muchos por suerte! Que me sostienen en este momento de fragilidad…y bueno, la reacción es en cadena, una cadena invisible y fuerte que agradezco haya existido para mi.
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2017-10-08



A los gritos y en silencio


Bibiana Marta Reibaldi


X Seminario Internacional de Políticas de Memoria - Memoria Abierta

Necesito comenzar agradeciendo la posibilidad de hablar acá y ser escuchada.
No es esto un mero formalismo.
Tiene para mí, un sentido muy fuerte y profundo.
En ésta Mesa, Memorias en Disputa, no hablo desde un lugar de especialista, ni conocedora profesional del tema.
Hablo desde quién soy, desde mi historia y mis raíces, desde la complejidad de un vínculo tan estrecho como el de hija-padre genocida.
Vínculo signado por las contradicciones más intensas, las vergüenzas permanentes, las culpas de diferentes órdenes, y los consecuentes silencios, marcados por mandatos, a veces más, a veces menos explícitos y conscientes, pero instalados fuertemente en el día a día.
“Yo no pregunto cómo hacés tu trabajo. ¡No preguntes cómo hago yo el mío!”
Me encuentro, entonces, hoy aquí, rompiendo con esos mandatos, rompiendo con esas culpas y rompiendo con esas vergüenzas.
“Mi papá es militar retirado” “Si… desde el ´70””Volvió al ejercito, pero hace trabajo de oficina” Esto como parte de un proceso de varias décadas, en el que la posición de Repudio directo hacia mi padre, tiene un correlato de vínculo afectivo amoroso.
Desde ésta contradicción, afirmo que el repudio cobra mayor sentido, mayor fuerza, como genuina posición ética, a partir del lazo de afecto.
La intensidad de ésta contradicción, la complejidad de la misma, es muy difícil de explicar. Existe una habitual tendencia a buscar argumentos, a construir la historia familiar, en la que se pueda rescatar cierta integridad moral en el ser querido, de hechos que carecen totalmente de la misma.
Es común también que se tienda a victimizar a los victimarios, para ubicarlos en lugares de personas inocentes, o al menos cierta justificación en contextos absurdos.
(Comentario de mi padrino, Si se negaba a cumplir las órdenes, lo mataban, por ejemplo).
Entonces, la propia exigencia de definir una postura ética, se hace imperiosa. No sin haber tenido que enfrentarme a éstas tendencias, que como hija, en algún momento de mi proceso, tuve. Y que, además, son posturas mucho más cómodas, menos conflictivas. Pero para eso, hace falta otro tipo de estructura de personalidad.
Es así que, para poder instalarme en una postura definida, la vida transcurrió atravesada por idas y vueltas permanentes, buscando diversas justificaciones, armando y desarmando historias que dejaran mejor parado a mi padre, como para poder calmar un poco, mis sentimientos de horror, de miedo, de desesperación, de vergüenza, de culpa, de dolor.
La necesidad de esconderme, de buscar un resguardo, como protección, como defensa, por el infinito dolor que causa, saber que esa persona que me cuidó, me acompañó, me apoyó en mis iniciativas, es la misma persona responsable de haber participado en la última dictadura, en crímenes de lesa humanidad, en genocidio. Entonces, a partir de un largo proceso (que aún continúa) éste es mi foco, cual es mi posición ética?, y ya sin ninguna vuelta posible.
Aseguro que es mucho más fácil repudiar a quien nunca se amó, a esos con quienes nunca tuvimos un vínculo de afecto, aunque haya sido endeble, pobre o controvertido.
Me doy cuenta, mientras escribo ésta ponencia, que la dificultad que siento en la redacción de la misma, surge de lo difícil que sigue siendo, la construcción de una identidad que me diferencia y en simultáneo me implica, como hija de genocida, aún sabiendo que quién soy, abarca muchos otros aspectos, pero confieso que todos ensombrecidos con un dolor que pretendo, ya pase a formar parte de mi historia y de la Historia, para no transmitir a futuras generaciones la compleja vida que me tocó atravesar.
Por eso el esmero, en cada enfrentamiento que tuve con mi padre genocida, en que hablara, que dijera dónde están los cuerpos, dónde los casi 300 a quienes les falta recuperar su identidad. Si aunque más no fuera, hubiera hablado de uno, aunque sea uno… nos hubiésemos despedido con un poquito, con algo de paz.
De todas maneras, mi padre eligió someterse y callar.
Yo elijo hablar, poner palabras, aunque me salgan desordenadas, entre lágrimas y por momentos confusas. Romper silencios…, romper mandatos…
Es imposible, a ésta altura, dejar de mencionar a quienes, sin saber, cambiaron mi vida.
Principalmente por ellos, llego hoy aquí. El doctor Rubén Salinas, médico en el Sanatorio Güemes, fue secuestrado, la madrugada del 7 de Enero de 1977, de su domicilio, en el que dormía con su esposa y sus tres pequeños hijos.
Un comando preparado como para enfrentar a un temible ejército, entró fácilmente a la modesta vivienda, aterrorizando a la familia, golpeando a Rubén y robando todo lo que podían.
Se lo llevaron a la rastra, herido por los golpes propinados delante de su esposa.
Fui testigo del peregrinar, del vía crucis, del dolor desesperante de Isabel, buscándolo, esperándolo cada noche en la puerta, en la esquina del mismo lugar en donde lo vio por última vez. Recorriendo cada infame institución pública, entrevistas con gente de la iglesia católica, como una burla que agregaba más dolor y desesperación.
“Mi papá es militar Isabel, tiene que poder averiguar, darme una respuesta”
Esos días tomé consciencia de que se desataban los huracanes y los terremotos de mayor intensidad, en Argentina y toda Latinoamérica. Tragedias que en un momento destruían todo, de manera inexplicable. Fue entonces cuando escuché de boca de la persona en quien aún confiaba, la versión más despiadada y cruel, que pude haber escuchado por parte de mi padre: “estamos viviendo una guerra, una guerra sucia…! en todas las guerras mueren inocentes….”
Después del “no preguntes cómo hago mi trabajo”, éste otro cuento de terror, me convirtió en subversiva para siempre!
De qué me hablaba? Lo habían sacado a golpes de su casa, mientras dormían! Robaron lo poco que había! El auto viejo!
A partir de entonces, entendí mi urgente necesidad emocional de buscar refugios-escondites-correr buscando escondites, sin poder encontrarlos, el haber tenido pocas amigas, el haberme sentido siempre tan sola y encerrada, entendí mis pesadillas a repetición (una más escalofriante que otra), entendí mi sometimiento y las transgresiones de mi hermano, y entendí que nunca tenía que dejar de preguntar, de interpelar, de confrontar con todo lo que consideraba actos de injusticia.
Hoy sabemos con detalles, gracias a los juicios y todos los testimonios que en ellos se escucharon, las características de esa guerra inventada, para aplicar un Plan de Exterminio, a través del Terrorismo de Estado.
Hoy sabemos, sin embargo, los genocidas callan y perpetúan sus crímenes. Y como entonces, son protegidos por sus cómplices, amigos y aquellos que optan por la más cómoda posición de fabricar argumentos que den por justificable lo injustificable, lo insoportable, lo indecible.
Hoy sabemos, y por eso, quienes alimentan y ayudan a sostener el silencio, son cómplices. Y desgraciadamente, en éste grupo, tenemos que considerar a quienes hoy gobiernan. Y digo muy desgraciadamente, porque es un gobierno democrático, ya no una dictadura, sin embargo sus voces negacionistas, sus políticas descalificatorias hacia todo lo relacionado con Derechos Humanos, sus diarias y permanentes mentiras, me retrotrae en el tiempo 40 años. Sin embargo, éstas décadas no fueron en vano. Y hoy el miedo, que vuelve con fuerza, me encuentra hablando.
Como hija de genocida, defino mi posición, desde la imperiosa necesidad ética, de Repudiar el Genocidio perpetrado, en el marco del infame Plan Cóndor para someter a toda Latinoamérica, como una plaga de langostas que arrasan con todo, de Norte a Sur y de Este a Oeste.
No olvidaron detalles importantes en éste plan siniestro,
Inocularon miedo
Desprestigiaron la solidaridad, hasta convertirla en peligros
Y en su lugar, instalaron el dispositivo de la Delación
Al sostener el silencio, el ocultamiento, la manipulación en la construcción de los relatos, sembraron en las siguientes generaciones, el miedo, el silencio, el sometimiento, el letargo…
Pero los niños y los jóvenes crecen, y dan cuenta, y forjan su propio criterio ético En la marcha del 1 de Septiembre, por la dolorosa desaparición forzada de Santiago Maldonado, alguien gritó al grupo de Historias Desobedientes, ¨¡¡vayan a declarar!!¨.
Allí nos encontrábamos declarando, nuestro pedido de aparición con vida, de una persona desaparecida, por las instituciones del Estado. De un Estado que debería estar cuidándonos a todos y sin embargo, en éste caso, sólo está cuidando los intereses de grandes y poderosos terratenientes, dueños de casi toda nuestra Patagonia. Y, mientras tanto, un joven que no aparece!
Pensé, cuántas veces necesité que a alguien le interese escuchar lo que puedo decir, tanta necesidad de hablar, de no ocultar, que las palabras puedan dar curso a tanto dolor.
Que alguien se muestre interesado por escuchar a la hija de un genocida, que soporte escucharla repudiar la conducta de su padre, repudiar la dictadura, repudiar los crímenes de lesa humanidad, bregar por Memoria, Verdad y Justicia, gritando en la Plaza No al 2 x1, aparición con vida de Santiago Maldonado, 30.000 compañeros desaparecidos PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!, es lo que vengo a agradecer hoy aquí.
*Lic. en Psicopedagogía - Psicodramatista
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2017-08-10



¿Qué somos?


Laura Va


Somos un actor social nuevo dicen algunos… somos un emergente del horror dicen otros, una pieza que faltaba para completar la historia… yo digo somos los hijos del silencio que estalla, hijos de un mutismo heredado, impuesto, encarnado en nosotros y en todos. Pero… pero somos eso??
Que siento que somos? Que me atraviesa el alma cuando estoy, cuando soy ahí, en ese lugar encontrado.
Yo digo que somos a veces palabras, otras recuerdo, que somos dolor, que somos sentimientos encontrados, conflictos, seres pariendo, parientes, partientes… pariendonos de nuevo desde el malestar, la incomodidad, desde ese lugar que no sentíamos nuestro, que nos era dañino… emparentandonos desde una hermandad necesitada, buscada, precisada, desde el hilo de las coincidencias y los sentires, desde ese lugar desconocido para muchos pero familiar para nosotros y hasta acunante, arrullador… partientes dejando lugares, vínculos primario, primitivos, fundantes, dejando amores, amores a veces imaginarios, otros absolutamente necesarios para ser, un lugar de muerte que nos da vida, al abandonarlo, nos da significante.
Somos muchas, muchas, muchas palabras, a veces inseguras, otra apelativas, estridentes… a veces palabras sueltas, sueltas! queriendo unirse con una necesidad apasionada, angustiante, temerosa hasta desesperada... a veces siento que somos preguntas, preguntas imperantes, dominantes, irascibles, incógnitas que duelen, incógnitas con hambre de saber, con avidez de respuestas… porque? Porque lo hicieron? Cóomo pudieron? a quién? dónde? Dónde están?
A veces siento que somos hojas, hojas que cayeron de un árbol que se desprendieron y que el viento asota, que la Historia nos lleva y trae allá, ellos, afuera! El afuera… pero a veces siento, siento ese calor, esa empatía, ese misterioso mágico lazo que nos une… esa rebeldía, ese romper, esa insurgencia que nos hizo sobrevivir, no solo transcurrir como algunos otros que se quedaron en los refugios de la negación, esa chispa fogosa que nos hizo transitar, atravesar ese doloroso tunel de la soledad para encontrarnos, esa valiosa, salvadora, milagrosa desobediencia, que supo ser tímida al principio, otras transgresora, hasta “pecadoras” soltando las amarras para quemar naves a lo involvible y aunque los recorridos fueron distintos, pero similares, oscuros pero transformadores, culposos pero libertarios (porque cuando se rompe, se rompe con el costo que conlleva, la soledad y el desmebramiento) esa fuerza poderosa nos da la conciencia y el convencimiento que este es el lugar, este espacio es, el camino correcto a casa… somos historias que forman LA historia, palabras que forman frases, frases que gritan oraciones, somos posibles respuestas, somos dignidad que apela a la impunidad, somos frágiles, quebradizas sensibles personas que queremos ser, ser humanas, solidarias, amorosas… que las palabras nos transforman, los discursos nos conforman… somos los que quiebran los refugios que nos fueron conocidos pero que hoy nos son inhabitables. A veces somos esa palabras que no tuvimos, esas miradas que necesitamos, esos abrazos fuertes que no nos contuvieron cuando éramos frágiles, posibles al acceso del abuso… somos “esos” que pudimos escapar, gritar, romper, rebelarse, indignarse y llorar el dolor del horror a diferencia de ellos… somos los sobrevivientes del horror familiar que abrio la puerta y salio a la calle, y se disemino, somos “otros” otros que huyendo del dolor-horror encontraron un lugar de pertenencia, ese espacio que nos hermana desde el reconocimiento del sentir de compañero, de entender el por qué de esa lágrima o esa rabia o ese desborde… somos algo por descubrir y redescubrir. Y yo, yo soy esa nena de 6 años que vio la muerte y que hoy los toma de la mano para crecer, cantar y sanar.
Gracias por ser y estar.
UBUNTU: “yo soy porque nosotros somos”.
Los quiero "Desobedientes".
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